Turquía ir Para Volver
- jahlemale

- 29 ene 2023
- 4 min de lectura
Actualizado: 10 feb 2023
¨Te vas para el otro lado del mundo¨ fue la frase que más me dijeron a los pocos que les conté que me iba para Turquía.

Uno no sabe lo que le espera hasta que llega a ese lugar. Todo para nosotros iba a hacer desconocido partiendo del clima hasta las 12 horas que nos esperaban en un avión. Salir de Colombia es un trámite larguísimo nunca me ha gustado el manejo que le dan para la cantidad de gente que viaja, a veces da la impresión que todos huimos a un país que, aunque sea por unos pocos días ofrezca nuevas oportunidades.
El vuelo más largo de nuestras vidas parte de Bogotá y hace escala en Panamá ese país desde el cielo se ve hermoso. Cuando despegamos de nuevo empieza la aventura, podemos ver el recorrido de nuestro avión y aunque poseemos un cansancio leve repasamos libros, películas, series, libros de mándalas… lo que sea para distraer la mente y no dejarnos llevar por la ansiedad. Son las 3 am (creo que hora Colombia) hay datos de horario que es imposible dar con exactitud porque pierdes la noción del tiempo no se sabe si amaneció o está anocheciendo. Recuerdo que a esa hora más o menos reviso el recorrido, en ese momento el avión cruza el continente no hay un país ni una ciudad cerca, estamos en medio del océano al cabo de una hora más tarde reviso el mapa y aunque hemos recorrido bastante aún volamos sobre esa extensa cantidad de agua azul.
Uno se cansa de descansar ¨necesitamos a aterrizar¨ me digo por un momento, cuando se anuncia por fin nuestro arribo a Estambul.
Estambul nos sorprende con un frío extremo, el invierno no ha cesado y parece extenderse por mas días, íbamos preparados, pero no lo suficiente así que solo nos queda cambiar nuestras prendas vestir en el hotel, esas con las que creemos que pueden abrigarnos un poco más y salir. No teníamos sueño ni ganas de dormir el mundo estaba afuera esperándonos. Lo primero que conocimos fue Plaza Taksim un lugar que nos sorprende cuando vemos por primera vez una imponente y majestuosa mezquita; ese lugar a mí personalmente me llena de mucha emoción, se siente en el fondo unas ganas de llorar de felicidad, entonces ahí sabía que algo en mi cambiaría para siempre, nada me había impresionado tanto hasta hacerme llorar.
Caminamos, recorrimos calles increíbles, probamos comida, calculamos en dólares lo que podemos comprar en Liras Turcas, nos empezamos a cargar de cultura y de muchos idiomas que solo se perciben cuando viajas a otra parte del mundo. Cansados pero contentos volvimos al hotel, descansamos porque el viaje hasta ahora había comenzado y al otro día íbamos a recorrer Asia y Europa al mismo tiempo.
EL BÓSFORO ese lugar no estaba en mis planes, pero cuando lo cruzamos sabía que tenía que incluirlo. Estambul estaba inmersa en nieve y para nosotros eso era un paisaje sin precedentes. Estar en medio de dos continentes lo hacen sentir a uno chiquitico.
Los días se resumen en viajes largos por carretera, prácticamente nos acostumbramos a conocer un montón de ciudades y pueblos que en mi memoria y por la dificultad del idioma no caben todos. Pero lo que, si sé es que Canakale, Izmir, Ankara, Capadocia, Pamukale, Éfeso y Pérgamo marcaron un antes y un después.
¡El mundo GIGANTE es INMENSO! Fuimos testigos del amanecer hasta el anochecer en casi en todos los lugares que visitamos. En cada recorrido logramos comunicarnos que era algo que realmente nos preocupaba, nuestro escaso inglés y nuestro poco y nada turco pensábamos que podría ser una limitación, pero nos dimos cuenta que como fuera ellos nos entendían y nosotros nos lográbamos comunicar. La cultura más allá de la región y el islam posee un interés en quienes nacimos en esta parte del mundo (Latinoamérica) una rareza extrema, creo que hasta ahora estoy entiendo un poco de sus creencias y de lo mal que nos hablan de una cultura que todos desconocemos.
La gente fue súper amable, agradable, jamás como mujeres nos sentimos discriminadas o percibimos esa famosa "cultura machista". Sé que los turcos admiran las latinas y nosotras a ellos (es que son hombres guapísimos), delicados a hablar y muy respetuosos. Si mi dificultad no fuera el idioma posiblemente me arriesgaría y me iría a encontrar el amor de mi vida allá ajajajajja.
En 11 días aprendí, soñé, viví, me enamoré, también me desenamore (esa es otra historia, que si la piden se las cuento), pensé y enfoque mis sentimientos a una paz que hace mucho no sentía. Y es que viajar para mí siempre se ha tratado de renunciar a mis dudas y regresar más empoderada y capaz.
Necesitaría hojas infinitas para narrar cada minuto vivido allí, lo mejor es que lo podría escribir, pero me gusta más quedarme con algunos recuerdos y detalles míos, de los lugares, las personas y anécdotas que conocí.
Regresar a este país que me da la oportunidad de viajar a otros ya que acá tengo una estabilidad que me contempla pero que a veces me abruma, es el significado de lo mucho que se aprende allá afuera. Este viaje me cambio, ¡JURO! que me cambio. Derrumbo todo aquello que pensé que jamás podía soltar y lo solté, me volví más fuerte, capaz de comerme el mundo sola y es así como quiero estar ahora. Sola, pero llevarme conmigo a mis hermanas para que conozcan y entiendan que somos más fuertes cuando estamos las tres. Estoy segura que mi hermana por ser su primera vez fuera del país, se sintió confiada y nunca tuvo miedo.
Ahora tengo en mis planes regresar, es un país que necesito repetir y ver hasta dónde puedo llegar. Me abrió puertas y oportunidades…
Este es el resumen de un viaje pensado por y para cambiar; existe una historia pos Turquía que se está escribiendo en este momento...
¿Cuál será? ¿Y por qué regrese distinta?



Comentarios