Otra Historia Cliche de "Amor Propio"
- jahlemale

- 29 ene 2023
- 3 min de lectura
Actualizado: 10 feb 2023
Sé que ya estamos hasta la madre del discurso de amor propio.

Eso suena bonito y a la vez es muy subjetivo pues cada quien se quiere a su manera y como quiere. He descubierto en estos años de intentar amarme con todo y mis defectos que lo que a mí me funciona para despertarme con ganas de seguir viva en este mundo a otras personas quizás no. Y no es que la formula sea exacta y no es que por encontrar a miles de personas en redes sociales hablando de lo mismo vaya a funcionar. Incluso si les soy sincera nada de eso funciona. Uno a la final se va quedando con trocitos de información y luego va a armando su propio esquema, hasta que todo eso cuaja y por fin se ve la luz al final del túnel.
Nunca fui a terapia porque todo eso es muy caro y cuando sentía que la necesitaba me deprimía mas el costo que la propia depresión que llevaba dentro. Entonces me empape de videos, lectura y algunos podcast free de internet. Eso puedo decir que funciono, pero nunca nada es suficiente, hasta que se me ocurrió que quería adoptar una mascota. En ese entonces no sabía exactamente si un perro o un gato; decía que un gato porque son más independientes y que todo ese tema de educar a un perro, llevarlo al parque, comprarle comida costosa y estar 24/7 pendiente de él prefería ahorrármelo, yo solo quería compañía y un ser vivo que me diera cariñito. A la final esa excusa era pura pereza.
Entonces un día me desperté y me fui a conocer a Tommy un perro de raza french poodle los que se siempre pierden y poco quieren. Había tenido una vida horrible en la calle, pero poco a poco se fue recuperando y estaba listo de nuevo para vivir bien. El primer día que nos vimos dude demasiado si traerlo a casa o no…Sin embargo me lleve su olor impregnado en la ropa y supe que si no asumía esa responsabilidad no había salvación alguna. Finalmente lo adopte y nada de eso que me daba pereza tuve que enseñarle, él llego siendo un perro educado, amable, un poco gruñón, y con el paso de los días fui descubriendo que a ese man lo único que quería era una familia, alguien que le consienta la papada y le sobe la barriga cada vez que lo pide.
A partir de ese momento somos un cumulo de amor mutuo, mi Tommy me regreso la excusa perfecta para levantarme todas las mañanas (la de la sacarlo al parque obvio) pero más que ello la oportunidad de demostrarme a mí misma que cuidar de él es una responsabilidad, que él depende mí, porque encontró que yo soy quien lo salvo cuando él más lo necesitaba y él me salvo a mi cuando mas lo quería. Somos amor, el amor que yo no me tenía y ni concebía ofrecerle a los demás.
Hoy por hoy es mi amigo del alma, mi hijo perruno, es mi todo que me regreso un montón de cosas que me faltaban; creo que muchas de las seguridades que he adquirido durante este tiempo se lo debo a él, mi atención esta 100% enfocada en su entorno, mis preocupaciones están atadas a él, aunque sé que algún día se ira y me va a faltar trato de entregarme completamente a él porque se que nunca me fallara y estará por siempre agradecido.
No sé si esta sea la terapia para recuperar el amor propio que necesitaba, pero si estoy segura que es mi formula y a mí me funcionó.
Ahora sueño con subirlo a un avión y llevarlo al mar.
Las mascotas nos salvan al igual que los libros, la música y todo aquello que decidan que puede funcionar. Sigo trabajando en ello porque el amor propio es una vaina muy heavy que se pierde fácilmente, para mi es difícil mantenerlo y ser constante pero tengo a mi lado un peludo de cuatro patas que me recuerda que a veces para salir o evitar entrar en la crisis la solución es el parque.



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